Columna de Hugo Lavados: “Las universidades privadas en el desarrollo regional”

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Rector de la Universidad San Sebastián, Hugo Lavados, reflexiona sobre el aporte que las casas de estudios significan para las zonas donde están ubicadas.

Las universidades han ido paulatinamente orientando la vinculación con el medio como una labor inherente a su existencia, ya que se busca contribuir desde la investigación, la docencia y proyectos colaborativos al desarrollo económico y social de las zonas en las que se encuentran inmersas las universidades o sus sedes.

El desarrollo regional no puede depender de estrategias centralizadas, sino de la colaboración de los distintos actores regionales, sobre la base de las prioridades que surgen de sus potencialidades productivas y su realidad social. Las autoridades regionales deben promover la cooperación inter universidades para estos fines, lo que ocurre en las regiones en las cuales nuestra universidad tiene sus sedes. En Bío Bío, Los Lagos y Los Ríos participan directivos y académicos en distintos comités público-privado, organizaciones productivas, proyectos con organismos públicos, tanto gubernamentales como municipales. La mirada es sobre qué aporte es posible que haga la universidad, con una perspectiva en que prima la cooperación que beneficia el desarrollo regional, antes que las definiciones basadas en modelos o en la casuística descalificadora por generalizaciones fuera de la realidad.

Una universidad privada como la nuestra, por citar ejemplos, realiza proyectos con impacto en el desarrollo económico, social y cultural en todas sus sedes, como en Palena, Mariquina y Hualqui; promueve la arquitectura chilota, forma a especialistas médicos en Puerto Montt y Concepción, odontólogos en Osorno, enfermeras e ingenieros comerciales en Valdivia, obtiene resultados en investigaciones científicas en el área de la salud en Concepción, mantiene el Centro de Rescate y Rehabilitación de Fauna Silvestre en Puerto Montt y Concepción. Además, o sobre todo, está formando a los profesionales que trabajarán en su región.

En los últimos 5 años las cifras son elocuentes. Fuera de la RM, las universidades privadas no Cruch acreditadas aportaron más de 14 mil de los 47 mil nuevos profesionales universitarios. De esos 14 mil, 700 estudiaron medicina, 2 mil 500 enfermería y mil 400 derecho, por mencionar algunas profesiones.

Es conocido que existe una diversidad de niveles de calidad en la formación; esto no está presente sólo en las universidades privadas, de lo que da cuenta la diferencia en las acreditaciones institucionales y de carreras entre las universidades estatales. Sin duda, la acreditación debería ser obligatoria, y los fraudes ser sancionados con mucha severidad, por la fe pública depositada en las instituciones.

Varias universidades privadas se han posicionado en las regiones, en muchos casos liderando, en ámbitos de colaboración y desarrollo regional en áreas estratégicas. Por eso, es un hecho la inclusión de esas instituciones en las estrategias de desarrollo productivo regional, en el desarrollo en salud y educación, y en la formación de capital humano avanzado.

Parece que muchas de las definiciones sobre quienes son universidades regionales se hacen desde el interés de cada institución por obtener más presupuesto, o son una demostración más del centralismo, la miopía y la falta de realismo que existe en los círculos dirigentes en Santiago. En cambio, las regiones han puesto por delante su proyección y la forma más adecuada de resolver sus problemas, con mucho realismo, amplitud y visión de futuro. Antes de definir qué es una universidad regional, se invita a participar a quiénes están en esa región y pueden aportar al desarrollo de la misma. Es decir, las que aportan son regionales. Sin duda, las regiones tienen mucho que mostrar y enseñar a quienes creen que Chile limita al sur en el río Maipo.

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