El 80% de los casos de discapacidad visual se pueden evitar

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Todos los chilenos tienen el derecho de realizarse un examen preventivo anual, que permite detectar a tiempo síntomas e indicadores que muestran que está todo bien… o que algo anda mal. A través de simples análisis de sangre es posible reconocer la presencia de alguna anomalía y a partir de esos resultados comenzar el tratamiento adecuado.

Sin embargo, estos exámenes son más bien generales, y no contemplan órganos específicos, pero de importancia fundamental para el diario vivir, como son los ojos. Tan importantes, como que alrededor de 85% de la información utilizada por el cerebro ingresa a través de ellos. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, en el planeta hay unos 285 millones de personas con discapacidad visual y el 80% del total mundial de casos se pueden evitar o curar.

Es por eso que un adecuado y oportuno control puede marcar la diferencia. Agudeza visual, medición de presión intraocular, autorrefracción, biomicroscopía, fondo de ojo, prescripción de lentes y pesquisa de estrabismo, entre otros, son algunos de los chequeos que se recomiendan.

En muchos casos, el acceso a una atención profesional no es posible, ya sea por temas económicos o bien porque no existe la disponibilidad de profesionales suficientes para satisfacer los requerimientos de la población. Que los especialistas salgan a terreno parece ser una solución, y así lo experimentaron beneficiarios de la Asociación de Funcionarios no Profesionales del Departamento de Bienestar Social de la II Zona Naval, en Talcahuano, quienes recibieron gratuitamente los ya mencionados exámenes preventivos y de mantención.

Todo, gracias al proyecto “Operativo Oftalmológico para la pesquisa de patologías oculares en adultos y niños, pertenecientes a la comuna de Talcahuano”, que llevó a cabo la carrera de Tecnología Médica de la Universidad San Sebastián, sede Concepción, a través de estudiantes y docentes de la Mención Oftalmología y Optometría que se dividieron en equipos para atender a potenciales pacientes de distintas edades. “Hubo un grupo importante de pacientes que fue derivado a la Unidad de Oftalmología de la USS, para estudio de glaucoma y estrabismo según pertinencia”, cuenta la docente Carmen Gloria García, que participó del operativo.

“La actividad fue muy exitosa, tanto por el alto flujo de pacientes así como también por la organizada atención y el correcto desempeño de nuestros estudiantes, quienes fueron los encargados de aplicar las diferentes técnicas diagnósticas y participar en las derivaciones de cada caso”, señala la también académica, María José Ormeño.

Trabajo permanente

Cabe señalar que el año 2015, la Escuela de Tecnología Médica ya había hecho una intervención también a través de Bienestar Social de la II Zona Naval, pero en la localidad de Liquiñe.

De igual modo participó el mismo grupo de profesionales: Carmen Gloria García y María José Ormeño, ambas Tecnólogos Médicos con mención de Oftalmología y Optometría, junto con los profesionales y docentes Denisse Neira, Jennifer Bascuñán, Patricia Arriagada, Deysi Guzmán y Sebastián Reyes. “Destaco la colaboración de los médicos oftalmólogos Fernando Vegas y Eduardo Salinas, y la disposición y difusión de Lilian García, Jefa de Recursos Humanos del Departamento de Bienestar Social de la II Zona Naval, ya que fue el nexo entre los pacientes y nosotros”, puntualiza Carmen Gloria García.

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