Conozca cómo se ha desarrollado la Vinculación con el Medio en universidades de Estados Unidos y Europa

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La Vinculación con el Medio (VCM) es un área presente en el desarrollo de las universidades en Estados Unidos y Europa. Particularmente en Estados Unidos le denominan community engagement, que tiene su origen a mediados del siglo XIX con la aprobación del Acta Morrill (1862). Gracias a esta ley se instalaron las Land-Grant Colleges para asistir a las empresas del campo y con ello hacerlas más productivas.

No obstante, la comprensión actual del engagement que promueve, por ejemplo, la Fundación Carnegie resulta de la convicción de que en el medio externo (fuera de la academia) hay oportunidades de aprendizaje que contribuyen a la construcción del conocimiento y, asimismo, la responsabilidad de transmitir ese conocimiento en vistas al progreso de la sociedad y a la contribución de los bienes públicos. De este modo, lo que en Chile es VCM, de acuerdo a la definición de Estados Unidos, se podría entender como la colaboración entre las instituciones de educación superior y sus comunidades para el intercambio mutuamente beneficioso de conocimientos y recursos en un contexto de colaboración y reciprocidad.

Para ahondar más en estas materias el jefe de estudios del foro de Educación Superior Aequalis y académico de la Universidad San Sebastián, José Venegas Lillo, destaca que por ejemplo “en el caso de Finlandia, su sistema de Educación Superior concibe la vinculación con el medio como una herramienta para promover el desarrollo económico y social de la nación. En este contexto, las universidades están llamadas a enfrentar este desafío a través de lo que denominan societal and economic engagement”.

El representante de Aequalis puntualiza que “en el Reino Unido la vinculación con el medio es entendida como la “tercera corriente”. Durante las últimas décadas, esto se ha establecido en las instituciones de educación superior como una tercera misión que se suma a la investigación y la docencia. Su foco está puesto en actividades universitarias-empresariales, vínculos con los negocios y, en el último tiempo, el compromiso con la comunidad. Este enfoque ha sido impulsado a través de diferentes incentivos que han buscado potenciar la relación de las instituciones con el sector público y privado para contribuir al crecimiento económico y al desarrollo regional. A fines de la década del ´90 la tercera misión se consolida como una preocupación política al pasar a ser objeto de una línea de financiación específica por parte del Estado inglés”.

– ¿Qué experiencias de VCM en el extranjero se podrían tomar como ejemplo para desarrollar en universidades chilenas?

“Existen múltiples dimensiones para responder ello. Indudablemente es la naturaleza e identidad de cada institución de educación superior, junto con los fines y propósitos de nuestro sistema de educación superior, los que establecen el marco de acción para la VCM y consecuentemente los modelos de VCM a nivel de cada institución son subsidiarios de ello. En este sentido, más que un modelo de una institución aplicable en Chile, resulta interesante observar, por ejemplo, la Clasificación Carnegie de Instituciones de Educación Superior donde se certifica el engagement (VCM) en Estados Unidos. La diversidad de instituciones certificadas, más de 250 universidades, constituye un amplio abanico de experiencias y ejemplos que nuestras instituciones de educación superior (IES) debiesen aprovechar”.

– ¿Por qué es importante ver cómo se ha desarrollado a nivel internacional la VCM en la educación superior?

“Es importante debido a que existen aprendizajes diversos tanto a nivel de las políticas públicas de países más avanzados en sus sistemas de educación superior, así como múltiples experiencias a nivel de instituciones. Debemos considerar que la VCM tal como la entendemos actualmente es de reciente data en nuestro país. Esto nos obliga a analizar críticamente lo que sucede a nivel internacional. Un foco de ello es cómo medir el impacto de la VCM a nivel interno de las institucionales como en el entorno. Esta es una debilidad que aparece recurrentemente en los procesos de acreditación de la VCM en Chile, podríamos decir que es un asunto estructural sobre el cual la experiencia internacional podría ayudar”.

– ¿De qué manera en universidades extranjeras las acciones de VCM inciden en temas como la investigación científica o la generación de actividades que involucran a la población?

“En las universidades denominadas complejas y que se ubican en los top 100 de los ranking internacionales se observa una nítida y virtuosa vinculación entre los equipos académicos y redes internacionales de colaboración, ya sean otras instituciones universitarias así como empresas y fundaciones, sobre todo para mover la frontera del conocimiento. Un ícono de la vinculación mutuamente beneficiosa es lo que ocurre en Silicon Valley donde la interacción diaria entre estudiantes, académicos (de diversas universidades) y empresas se ha transformado en una cultura de trabajo colaborativo con impactos en los procesos formativos así como en la economía. Otro ejemplo muy interesante es la iniciativa del MIT en su Centro de Servicios Públicos, desde donde se promueve y financia a estudiantes para que participen en el trabajo de servicio público en la comunidad local, en Estados Unidos y también en todo el mundo”.

– ¿Por qué es importante que las universidades chilenas desarrollen áreas de VCM, a nivel académico y de estudiantes?

“En primer lugar diría que hoy la VCM es una preocupación y ocupación de la mayoría de las IES, particularmente de las universidades. Hay que considerar que en la actualidad 34 universidades tienen acreditada esta área optativa. Si miramos el futuro, existe un escenario muy posible de que la política pública sobre aseguramiento de la calidad promueva, por no decir obligue, a que a todas las instituciones que se sometan a acreditación se les evalúe el área de VCM, es decir, esta área ya no sería optativa”.

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